El riesgo financiero

El riesgo financiero es el conjunto de factores que pueden determinar que la inversión proporcione una rentabilidad distinta de la esperada, por encima o por debajo. Riesgo significa incertidumbre y, financieramente hablando, se considera que incorpora el mismo riesgo obtener un 20% por encima o por debajo de la rentabilidad prevista. Lógicamente, el riesgo que preocupa al inversor es el segundo, es decir, la probabilidad de que la rentabilidad sea inferior a la inicialmente prevista.

En este aspecto hay diferencias sustanciales. Los productos de renta fija simple que ofrecen poco riesgo generalmente llevan asociados niveles bajos de rentabilidad, aunque no siempre es así.

Un activo de renta fija puede acumular distintas fuentes de riesgo. El cálculo no es la suma de todos, sino una cifra inferior que tiene en cuenta las posibles correlaciones:

El riesgo de tipos y el riesgo de precio.

El inversor se somete a uno u otro según sea el horizonte temporal de la inversión en relación con el periodo de vencimiento del activo adquirido, y las variaciones de tipos de interés que se den en ese periodo.

Cuando un inversor adquiere un activo con un vencimiento superior a su propio horizonte de inversión, llegado ese momento tendrá que venderlo en el mercado secundario. Si en ese periodo los tipos han subido obtendrá una rentabilidad inferior a la esperada y, dependiendo de esa variación, podrá obtener minusvalías. Por el contrario, descensos en los tipos de interés le reportarán rentabilidades superiores a las inicialmente previstas.

Es fácil entender cómo afectan los tipos de interés a los precios de la renta fija en el mercado secundario. Cuando los tipos de interés de las nuevas emisiones aumentan, los precios de las ya existentes bajarán, pues los inversores sólo estarán dispuestos a comprarlas si su precio se reduce de modo que garantice al comprador una rentabilidad equivalente a la de las nuevas emisiones. Por el contrario, cuando los tipos de interés disminuyen, el precio en mercado secundario de las emisiones antiguas subirá. En ambos casos, son los movimientos en la TIR los que ajustan el precio. La TIR permite homogeneizar la rentabilidad de cada emisión para compararla con los tipos de mercado.

La sensibilidad del precio frente a variaciones en los tipos de interés depende del número de cupones pendientes, su distribución y cuantía, y del resto de los ingresos a percibir en el tiempo. Esta sensibilidad se mide mediante la duración. Mayor duración significa mayor riesgo pues, ante subidas o bajadas de los tipos de interés, el precio del producto variará con mayor intensidad.

Esto justifica que el efecto de una variación de tipos sobre el precio de un producto de renta fija sea mayor cuanto mayor sea el tiempo que reste hasta la amortización (ya que tiene mayor duración).

Además de ser una medida del riesgo, la duración indica el momento de la vida de un bono en el que se iguala el valor de todos los flujos ya cobrados con el de los que quedan por percibir, valorados todos a esa fecha. El inversor debe saber que cuando compra un bono puede eliminar el riesgo de tipos (suprimir el efecto de sus oscilaciones, independientemente de la cuantía), si lo vende en el momento de la duración. Por tanto, se trata de un concepto con una doble interpretación.

Ejemplo: Bono a 10 años al 4,00%. TIR = 3,5%. Duración = 8,471
Si hoy sube un 1% la TIR, es decir pasa de un 3,5% a 4,5%, el precio del bono bajará un 8,47% y, lo contrario ante una bajada del 1%. Tanto en un caso como en el otro, los movimientos se van compensando a lo largo del tiempo, de modo que en el año 8,47 la rentabilidad que se obtenga será al menos la TIR inicial, suponiendo que el resto de los parámetros permanezcan constantes.

Al contrario de lo expuesto en el punto anterior, si el activo adquirido tiene una vida inferior al horizonte de inversión, a su vencimiento se deberá adquirir otro hasta completar ese periodo. Esta situación origina un riesgo de reinversión, pues podría ocurrir que en esa fecha la rentabilidad que ofrezcan los activos resulte inferior a la que se ofrecía inicialmente a ese plazo.

Riesgo de tipo de cambio.

Es el riesgo de variación en los tipos de cambio de las divisas y sólo afecta a los activos denominados en monedas distintas del euro.

El riesgo de crédito o de insolvencia.

Riesgo de que el emisor de un valor no pueda hacer frente a sus pagos (tanto de cupones como de reembolso del principal) o de que se produzca un retraso en los mismos. El emisor puede ser una empresa, entidad financiera, Estado u otro Organismo Público.

Cada vez se tiene más en cuenta la calidad de crédito del emisor. Es interesante consultar las calificaciones (rating) que realizan las agencias especializadas sobre la calidad crediticia y fortaleza financiera de las sociedades emisoras, Estados y Administraciones Públicas. Estas calificaciones pueden ser sobre el emisor o, en el caso de los privados, sobre éstos y/o cada una de sus emisiones. Las calificaciones se pueden consultar en el Folleto Informativo inscrito en la CNMV. El criterio fundamental empleado para evaluar la solvencia de un emisor suele ser su capacidad para generar beneficios en el futuro y, en consecuencia, para afrontar sus compromisos de pago. Otras veces se califica la solvencia para que una emisión concreta pueda ofrecer garantías adicionales (como en el caso de las titulizaciones). Las calificaciones pueden ser revisadas, suspendidas o retiradas en cualquier momento por parte de la agencia calificadora.

Las escalas de calificaciones de deuda a largo plazo empleadas por las agencias de rating son las siguientes:

Fitch S&P Moody's Significado
AAA AAA Aaa Capacidad de pago de intereses y devolución de la principal
AA AA Aa2 Capacidad muy fuerte para pagar intereses y devolver principal
A A A2 Fuerte capacidad de pagar interés y devolver el principal.
Los factores de protección se consideran adecuados pero pueden ser susceptibles de empeorar en el futuro.
BBB BBB Baa2 La protección de los pagos de interés y del principal puede ser moderada, la capacidad de pago se considera adecuada.
Las condiciones de negocio adversas podrían conducir a una capacidad inadecuada para hacer los pagos de interés y del principal.
BB BB Ba1 Grado especulativo. No se puede considerar que el futuro este asegurado. La protección del pago de intereses y del principal es muy moderada.
B B B2 La garantía de los pagos de interés o del principal puede ser pequeña.
Altamente vulnerables a las condiciones adversas del negocio.
CCC CCC Caa2 Vulnerabilidad identificada al incumplimiento.
Continuidad de los pagos dependiente de que las condiciones financieras, económicas y de los negocios sean favorables.
CC CC Ca Altamente especulativos.
C C Ca Incumplimiento inminente
D D C Valores especulativos. Su valor puede no exceder del valor de reembolso en caso de liquidación o reorganización del sector
  • Standard & Poor's aplica un signo más (+) o menos (-) en las categorías "AA" a "CCC" que indica la posición relativa dentro de cada categoría.
  • Las calificaciones comprendidas entre "AA" y "CCC" en la escala de FITCH, pueden ser modificadas añadiendo (+) o (-) para mostrar su posición relativa dentro de cada una de las categorías principales.

Las escalas que emplean para la calificación de deuda a corto plazo son las siguientes:

Fitch S&P Significado
F1 A-1

Es la más alta calificación indicando que el grado de seguridad de cobro en los momentos acordados es muy alto.
En el caso de Fitch y S&P puede ir acompañado del símbolo + si la seguridad es extrema.

F2 A-2 La capacidad de atender correctamente el servicio de la deuda es satisfactoria, aunque el grado de seguridad no es tan alto como en el caso anterior.
F3 A-3 Capacidad de pago satisfactoria, pero con mayor vulnerabilidad, que en los casos anteriores a los cambios
adversos en las circunstancias
B B Normalmente implica una suficiente capacidad de pago, pero unas circunstancias adversas condicionarían seriamente el servicio de la deuda.
C C Este rating se asigna a la deuda a corto plazo con una dudosa capacidad de pago.
D D La deuda calificada con una D se encuentra en mora. Esta categoría se utiliza cuando el pago de intereses o principal no se ha hecho en la fecha debida, incluso si existe un período de gracia sin expirar.

 

El riesgo de falta de liquidez

Se refiere a una posible penalización en el precio de la inversión si se necesita recuperar el dinero con rapidez. En casos extremos, podría resultar imposible recuperar el dinero en el momento deseado.

En algunos productos financieros como los depósitos bancarios a plazo tradicionales o algunos fondos de inversión garantizados, la cuantía de la penalización por reembolso anticipado está prevista en el correspondiente contrato. En otros, como las acciones y warrants cotizados en bolsa, la renta fija privada negociada en las bolsas o en AIAF, será el mercado el que determine la liquidez y el precio de nuestra inversión.

Es necesario considerar que hay diferencias notables en el funcionamiento de los mercados organizados, así como en la liquidez de los distintos productos que en ellos se negocian, la falta de liquidez es un coste que siempre asume el inversor.

Además, los precios de los activos financieros también son sensibles a las expectativas generales sobre la marcha de la economía, sobre el comportamiento específico de determinados sectores o compañías, etc.

Por último, existe un riesgo de operativa o procedimiento, derivado de la posibilidad de cometer errores al transmitir instrucciones de compra o venta. Así como los anteriores pueden reducirse mediante una adecuada diversificación o selección de productos, éste es el único que el inversor puede anular por completo. Revise cuidadosamente sus órdenes antes de transmitirlas, y compruebe posteriormente que las ejecuciones se corresponden con sus instrucciones y con la situación del mercado.

Posteriormente, realice un adecuado seguimiento periódico de sus cuentas de valores.