¿Qué es la renta fija?

Los activos de renta fija (bonos) aportan al inversor además del retorno del capital invertido en una fecha dada, unos flujos de pagos a lo largo del tiempo (cupones), que frecuentemente son conocidos de antemano. En definitiva, los bonos representan préstamos que los inversores hacen a los emisores (empresas y gobiernos) bajo unas condiciones de intereses previamente conocidas. Así pues, la renta fija no confiere derechos políticos a su tenedor, sino sólo derechos económicos. Un inversor en renta fija se convierte en acreedor de la sociedad emisora, mientras que el accionista es un socio propietario de una parte del capital social. Esta diferencia no es trivial, pues en caso de liquidación de la sociedad, el acreedor tiene prioridad frente a los socios.

Aunque tradicionalmente en la renta fija los "intereses del préstamo" (los cupones) estaban establecidos de forma exacta desde el momento de la emisión hasta su vencimiento, actualmente existen otras posibilidades más sofisticadas. Frecuentemente los intereses son variables estando referenciados a determinados indicadores, generalmente tipos de interés (Euribor, etc.), índices bursátiles, o incluso a la evolución de una determinada acción, índice, etc., teniendo a veces otras características especiales.

El inversor en renta fija debe familiarizarse con conceptos como los siguientes:

En los textos sobre Formación se han transcrito determinados párrafos de la Guía Informativa de la CNMV
"Qué debe saber de… Los productos de Renta Fija"